Un muñeco de madera con física de trapo protagoniza este parque de destrucción y rompecabezas: cada nivel plantea un pequeño reto que se resuelve controlando al stickman o a otros objetos del escenario, y la gracia está en ver cómo reacciona todo con esa física exagerada tan característica de los juegos ragdoll. El ambiente es desenfadado y relajado, ideal para quienes disfrutan viendo cadenas de reacciones físicas más que superando pruebas de precisión extrema. Además de los niveles con tareas concretas, hay marcadores globales para comparar resultados con otros jugadores, lo que añade un punto extra de motivación para repetir intentos y mejorar la puntuación. Funciona bien tanto en ordenador como en móvil, así que se puede jugar desde cualquier sitio. Cómo se juega: en móvil se desliza el dedo por la pantalla y en ordenador se mantiene pulsado el botón izquierdo del ratón para controlar al muñeco y resolver cada puzle.