Ecografías – El Embarazo – Futura Mamá – SER PADRES

A partir de los años 70 se ha difundido la utilización de esta técnica en el proceso de seguimiento del embarazo, incluso mujeres que no llevan un embarazo supervisado médicamente, llegan al parto con una ecografía realizada previamente.

La ecografía se basa en la utilización de ondas de ultrasonido, de baja potencia; estas ondas permiten observar al feto, sin el peligro que implican los rayos X.

La ecografía sólo puede informar de posibles anomalías morfológicas físicas y no de defectos congénitos de otra naturaleza (cromosómicos, metabólicos, etc), por lo tanto el resultado normal de un estudio ecográfico, no garantiza que el niño nacerá sin alteraciones o retraso mental; para detectar estas alteraciones es necesario someter a la embarazada a otro tipo de pruebas más invasivas como la amniocentesis.

¿Quién debe utilizarla?

En las embarazadas de bajo riesgo, la utilización de la ecografía no es necesaria, aunque cuando acuden regularmente al médico, suelen hacérseles dos o tres . La interpretación de la ecografía «explicada por la persona que la realiza» proporciona una serie de emociones positivas a los futuros padres que pueden identificar algunas de las partes de su bebé e incluso ver como late el corazón del feto, entre otras cosas.

También es posible (con algún fallo) averiguar el sexo de la criatura, aunque algunos padres prefieren no saberlo.

A través de una ecografía se puede:
Diagnosticar el insuficiente crecimiento intrauterino.
Constatar la madurez fetal.
Determinar si es necesaria la amniocentesis.
Tomar decisiones cuando existan riesgos que lo requieran.
Comprobar la viabilidad fetal.
Conocer la posición e implantación placentaria.
Identificar el sexo del feto.
Observar y a veces grabar los latidos y los movimientos del futuro niño.
Pero donde es plenamente necesaria la ecografía es en las embarazadas de alto riesgo, o en los casos en que no se disponga de la información necesaria para el seguimiento médico del embarazo.

Su uso se justifica:

Para determinar la fecha precisa del inicio de la gestación en mujeres cuyas fechas de menstruación no son regulares.
Ante la sospecha de deficiente crecimiento fetal.
Para la detección de embarazos múltiples (pasan inadvertidos en un 35% de las revisiones físicas.
A causa de un sangrado genital que haga sospechar patologías abortivas.
Por ser soporte técnico de técnicas más específicas como la amniocentesis, el análisis de las vellosidades coriónicas, la fetoscopia, etc.
Para el cálculo del peso fetal, dato importantísimo cuando hay que tomar decisiones en patologías que hacen necesario un parto precoz inducido, con objeto de tener las mayores posibilidades de viabilidad.
Cuando es necesaria la observación, en pacientes con patologías que pueden perjudicar al feto, como la diabetes.
Si la madre tiene un historial con problemas (embarazo ectópico, enfermedad gética, etc)
Si la madre tiene mas de 40 años, con lo que aumenta la probabilidad de que el bebé tenga el síndrome de Down.
¿Cuando se debe realizar?

En cualquier momento a partir de la quinta semana de embarazo hasta el parto.

El examen puede llevarse a cabo a través del abdomen o de la vagina; en casos especiales el médico utiliza los dos procedimientos.

La detección de malformaciones fetales, dependiendo en gran parte de la pericia de la persona , que realiza la ecografía y también de las características del equipo.

Dentro de las costumbres adquiridas tanto por médicos como por pacientes se realizan tres ecografías durante el embarazo:

la primera hacia el final del primer trimestre (10 -12 semana): sirve sobre todo para confirmar el embarazo.
La segunda ecografía, en el segundo trimestre (20 –22 semana): precisa la fecha de la gestación, detecta embarazos múltiples, detecta anomalías físicas y también permite conocer el sexo del feto.
La tercera ecografía (30 –32 semana) controla el crecimiento del feto y puede detectar anomalías que se manifiestan tardíamente.
Nunca se ha producido ningún tipo de problema a causa de estas pruebas, su limitación es más bien por razones económicas, aunque en el momento actual, podríamos decir que su utilización está dentro de las pautas normales, tanto porque son de ayuda para el médico como de satisfacción para los padres.

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